In obsequio Jesu Christi
comunidad orante y profética en un mundo que cambia
Istituto "Il Carmelo"
Sassone, Italy
del 4 a 22 de sept 2007
 
Website templates and MS Expression Web resources...

Descarga       

Conferencia final del Prior General

Joseph Chalmers

al Capítulo General

Sassone, 4 de septiembre de 2007

 

Presumo que todos habéis leído mi informe para el Capítulo General, enviado hace varios meses para ayudaros a preparar este momento tan importante en la vida de la Orden. En dicho informe traté de describir el estado de la Orden según lo enfocamos en este Capítulo General.

En las páginas frontales y traseras del informe tenemos la oración del Capítulo en 11 idiomas. Éstos tan sólo representan algunos de los idiomas que se hablan en la Orden: somos una familia internacional. Durante el sexenio se creó un Comisariado General en Filipinas, y se fundó una nueva Provincia en India. Además, existe otro grupo de 24 frailes profesados solemnemente en India, de rito Latino, que llegaron a nosotros procedentes de los Carmelitas Descalzos. Tal situación ha sido muy discutida en los Consejos Generales y no ha afectado a nuestra relación. Se situó al grupo directamente bajo el Prior General y bajo Fr. Dionysius Kosasih, de la Provincia de Indonesia, quien fue designado para supervisar el programa formativo de los tres años de probación.

Resulta alentador advertir que se han fundado o se planifica fundar diversos noviciados conjuntos. A mi juicio es éste, sin duda, el camino hacia el futuro, ya que de forma inmediata brinda a los jóvenes Carmelitas un sentimiento de internacionalidad de la Orden, además de concentrar a nuestro personal de formación. Claramente, debe existir un compromiso serio para llevar a los candidatos de diferentes áreas o países al mismo nivel de formación, antes de su entrada en el noviciado. Hasta cierto punto, seguir la RIVC bastaría para asegurar esto. Otro posible desafío es el que supone establecer un idioma común para algunos noviciados. Sería verdaderamente positivo que todos nuestros hombres aprendiesen uno o dos de nuestros idiomas oficiales, lo antes posible.

Otro avance esperanzador es el que constituye la cooperación de varios grupos o Provincias para la creación de una misión de la Orden; esto, a mi entender, será cada vez más habitual en el futuro, ya que el número de frailes en las Provincias más antiguas sigue descendiendo. Las Provincias y Comisariados de África, Asia y América Latina tendrán que asumir el papel de fundar misiones u ocuparse de ellas. Habrá otras Provincias o Comisariados a los que les será imposible enviar frailes, aunque podrán ayudar de otros modos, incluido el económico. En el momento de iniciar este Capítulo General, se están considerando muchas nuevas misiones; me llena de satisfacción el hecho de hacérselas llegar al nuevo Prior General y al Consejo.

El Laicado Carmelita es una realidad en rápido crecimiento en todo el mundo. Claramente, nuestra espiritualidad resulta muy atractiva para muchas personas laicas. Tenemos una gran responsabilidad a la hora de ayudar a nuestros Carmelitas laicos a vivir plenamente su vocación Carmelita. Por otra parte, deberíamos escucharles, porque tenemos mucho que aprender de su experiencia vital y de su carisma. Pienso que el crecimiento de esta parte de la Familia Carmelita es uno de los elementos del mundo que cambia que necesitaríamos tener en cuanta a la hora de tratar el tema del Capítulo.

Como todo grupo religioso, hemos de afrontar numerosos problemas y desafíos que suponen nuevas posibilidades, dependiendo de las perspectivas de cada uno. El tema de este Capítulo, como sabéis es: In Obsequio Jesu Christi. Comunidad Orante y Profética en un Mundo que Cambia. ¿Cómo permanecemos fieles al carisma que se nos ha dado en un mundo que cambia rápidamente? La tarea de este Capítulo consiste en dar alguna dirección para responder a esta pregunta. En estas breves palabras tan solo quiero recordaros cuál es la idea central de nuestra Orden.

Durante los últimos seis, y en realidad doce años, he resaltado la dimensión contemplativa de nuestro carisma, con la intención de no dejar de lado otros elementos fundamentales. Según las Constituciones, la experiencia del desierto unifica los diferentes elementos de nuestro carisma. La RIVC explica que esa experiencia del desierto es en realidad el proceso de la contemplación. En la introducción de mi informe para el Capítulo General escribí que en el Capítulo “escucharíamos a nuestro mundo y trataríamos de comprender más claramente lo que Dios pide a nuestra Orden”. Nuestra Regla nos pide que escuchemos la Palabra de Dios y los unos a los otros (Regla 7, 10, 14, 15) pero siendo un poco conscientes de nosotros mismos, sabemos lo difícil que resulta escuchar de verdad. Estamos inmersos en nuestras propias preocupaciones, lo que produce tanto ruido en nuestro interior que nos resulta difícil escuchar a otra persona, e incluso la propia Palabra de Dios. Por ello, la Regla insiste en la virtud del silencio (Regla 21). No se trata simplemente de una disciplina ascética, sino que permite el contexto apropiado para escuchar lo que Dios nos está diciendo. El silencio externo alimenta el silencio interno sin el que únicamente podríamos escuchar el sonido de nuestra propia voz.

Nuestra Regla, en referencia a S. Pablo, nos pide que nos pongamos en la coraza de Dios (Regla 19). Los primeros Carmelitas conocían la guerra, que rugía muy cerca de ellos y en pocos años les obligó a abandonar su casa en el Monte Carmelo. Tanto S. Alberto como los eremitas eran conscientes de que el viaje espiritual podía ser peligroso, y de que sin la coraza espiritual que viene de Dios corremos el riesgo de ser devorados por nuestro adversario (Regla 18). Pensamos de forma diferente en relación al viaje espiritual, pero la realidad es la misma.  Si no silenciamos el ruido de nuestro interior, estaremos dominados por nuestras propias necesidades e interpretaremos todo, incluida la Palabra de Dios, en función de lo que afecte sobre nosotros.   

Es necesario que escuchemos la Palabra de modo que podamos llevarla a cabo. La Lectio Divina se ha convertido en algo muy importante dentro de nuestra Orden y supone una realidad en la que regocijarnos. Escuchar la Palabra de Dios no debe ser algo ocasional, sino que hemos de planificar un tiempo de calidad, a diario, para estar a solas con el Señor, de forma que sintonicemos de forma gradual con la voz de Dios, que habló al Profeta Elías en el sonido del silencio (I Reyes 19,12). Dios habló a María, nuestra Madre y Hermana, a través del mensaje de un ángel, pero también a través de los acontecimientos de la vida de su Hijo. Sea cual sea el modo en que pasemos este tiempo diario con Dios, es bueno recordar que no resulta fácil encontrar el silencio interior, y por ello escuchar a Dios requiere compromiso y honestidad.

Entonces, ¿qué dice Dios a nuestra Orden y a nuestros monasterios y Provincias individuales en este momento de la historia? De forma clara, nuestro mundo está cambiando en numerosos aspectos; por ejemplo, las estructuras sociales que apoyaban a la fe han desaparecido notablemente en nuestras sociedades occidentales, secularizadas, y resulta difícil vivir fieles a Jesucristo, con corazón puro y conciencia tenaz, y manteniendo un compromiso incondicional al servicio del Maestro. Nuestra Orden no ha resultado inmune a las crisis de abusos sexuales, lo que ha supuesto un enorme desafío para la fe de muchas personas, a la vez que ha afectado a la voz de la Iglesia en otros asuntos. La Iglesia y la Orden han dado grandes pasos para asegurar que los niños y los adultos vulnerables estén protegidos en todo momento. Otra cuestión es la terrible pobreza y los problemas que conlleva: constituye una realidad constante en muchas partes del mundo, y de forma específica en muchos países en los que tenemos comunidades. Hemos de encontrar caminos creativos para ayudar a nuestros hermanos y hermanas a sobrevivir, y a prosperar en su vida y ministerio Carmelitas.

Durante este Capítulo General escucharemos a expertos que nos darán algunas ideas sobre las que basar nuestra visión de futuro. Creo que Dios nos está llamando para que renovemos nuestro compromiso de adhesión a Jesucristo en este tiempo de rápidos cambios sociales. Nuestra forma de vida surge de lo que somos. Un compromiso interior con Jesucristo se desbordará hacia nuestra vida exterior. La RIVC también nos recuerda que la forma en que vivimos nuestra vida diaria da fe de nuestra experiencia interior (RIVC 23). Dedicar tiempo al crecimiento de nuestra relación con Dios, en y a través de Jesucristo,  no es una pérdida de tiempo dentro del compromiso con las personas a las que intentamos servir. La vida en compromiso con Jesucristo garantiza que nuestro servicio libere a las personas, sin atraparlas en una red de dependencia emocional hacia nosotros. El compromiso serio con la oración no es un plus opcional para nosotros: se trata de algo fundamental si hemos de ser fieles a la vocación a la que hemos sido llamados.

Resulta tentador quedar inmersos en nuestro trabajo hasta el punto de no poder ver más allá de los confines creados por nosotros mismos: siempre hay algo más que hacer. Pero a menos que estemos firmemente anclados en una fuerte relación con el Señor, es posible que caigamos rápidamente en el activismo, que al final no ayuda a nadie. Somos parte de una gran tradición. Este año recordamos y damos gracias por aquellos hombres que dejaron sus hogares y viajaron a Tierra Santa para vivir en la tierra donde vivió y murió el propio Jesucristo. Estos hombres adoptaron un estilo de vida eremita en el Monte Carmelo, y se fueron reuniendo de forma gradual hasta formar una comunidad. Finalmente acudieron a Alberto, el Patriarca de Jerusalén, para pedirle algunas pautas para su forma de vida. Esta Formula Vitae se convirtió en la Regla, tal y como la conocemos, gracias a la adaptación y aprobación del Papa Inocencio IV, en 1247. En los siglos siguientes se sucedieron numerosos altibajos, pero el hilo conductor que permanece desde el principio es el compromiso con la oración. Recordamos gratamente a los incontables hombres y mujeres que han intentado seguir este modo de vida a través de los siglos, y en concreto, este año, a algunos ejemplos importantes de la vida Carmelita: San Alberto de Trápani, Santa María Magdalena de Pazzi, y beata Isabel de la Trinidad. Pronto tendremos más beatos Carmelitas: los mártires catalanes durante la Guerra civil española y la Madre Candelaria de Venezuela. 

Es a través de la fe y de la oración constante como somos capaces de discernir lo falso de lo verdadero en nuestro mundo y en nuestra propia vida. Es fácil que la parte falsa y egoísta de nosotros pueda utilizar incorrectamente incluso prácticas santas como la oración, cuando el punto central sea uno mismo. Durante los últimos 12 años he visto y oído historias maravillosas sobre cosas que hacen los Carmelitas, y en más de una ocasión he declarado sentirme orgulloso de ser Carmelita. Sin embargo, en ocasiones siento que el compromiso con la oración podría ser más fuerte. La oración no consiste solo en decir las palabras justas; consiste en entrar en comunión con el Dios Vivo. Si nuestra oración no es una apertura al Espíritu Santo de Dios, sino simplemente realizar gestos, no será capaz de transformar nuestra vida. Nuestra oración personal y comunitaria, ¿es una invitación a que el Espíritu “sople hacia donde quiera” (ver Jn 3,8) o un intento de canalizar el Espíritu Santo de modo que Dios esté de acuerdo con lo que queremos hacer?

El desafío que nos hemos propuesto a nosotros mismos en este Capítulo General consiste en escuchar a Dios que habla en la liturgia, en nuestra Lectio Divina, en nuestra oración personal y  a través de las necesidades cambiantes de nuestro mundo. Queremos ser fieles a Dios, por supuesto, y ello implica que seamos fieles a nuestro carisma. Pero, ¿qué significa esto, exactamente, en un mundo que se encuentra en la agonía de un gran cambio cultural? ¿Qué nos dice Dios a través de estos acontecimientos? La tarea de este Capítulo General consiste en el discernimiento de esto. La Congregación General aceptó que se invitara a otras personas al Capítulo General. Son numerosos los frailes de diversos países que han aceptado la invitación para venir, sin derecho a voto. Proceden de naciones o grupos que de otro modo no estarían aquí representados. No serán oyentes pasivos. Simplemente su presencia, así como la de los representantes de otras ramas de la Familia Carmelita, que se unirán a nosotros durante algunos días a mediados del Capítulo, nos recuerda que no podemos limitar nuestro discernimiento. Somos una familia internacional y esto supone un elemento importante dentro de nuestro discernimiento.    

Por último, me gustaría agradecer a toda la Orden el apoyo que he recibido durante los años en que he tenido el privilegio de trabajar como Prior General. Quisiera dar las gracias a los Provinciales, por vuestra cooperación y apoyo. Y de forma especial me gustaría mostrar mi agradecimiento a los miembros del Consejo General y a la comunidad de la Curia, con quienes he vivido durante los últimos seis años, así como al personal que ha colaborado con nosotros de diferentes modos. Quisiera recordar a Fr. Manuel Anguiano, el anterior archivista, bibliotecario y sacristán de la Curia. Manolo, como le llamábamos, falleció el 17 de julio. Descanse en paz.

También quisiera pedir disculpas por todas las veces a lo largo de este Capítulo General en que no he sabido responder a las necesidades de la Orden, o a vuestras legítimas peticiones. ¡No estoy disculpando el hecho de haber hablado tanto sobre la oración y la contemplación!

El carisma Carmelita es un don de Dios para la Iglesia y para el mundo. Cada uno de nosotros ha recibido el gran don de la vocación al Carmelo. El Profeta Elías y Nuestra Bendita Señora nos inspiran mientras intentamos vivir fieles a Jesucristo, que nos llama a crecer en intimidad con él como miembros de una comunidad que sirve en medio de los pueblos. Tratemos de ser aún más fieles a esta vocación que Dios nos ha regalado, e intentemos vivir juntos in obsequio Jesu Christi, formando una comunidad profética y orante en medio de nuestro cambiante mundo.

 

 

   Back | Top Page | Print this Article

Copyright Carmelite General Chapter 2007 All rights reserved